
Paulo Cohello en uno de sus libros habla del “Banco de Favores”, esto es, todos nos “prestamos” algo en la vida y en algún momento de ésta lo tenemos que devolver, dígase la amistad, el amor, lo material o lo espiritual. ¿Te has dado cuenta de que generalmente pedimos más de lo que damos? Sí, le pedimos a todo y a todos, a la vida, a Dios, a la familia, a los amigos… pedimos favores, respeto, cosas materiales y no siempre lo devolvemos o no somos conscientes de cuanto tenemos “ahorrado” en nuestro propio banco para “prestar”.
¿Cuántas veces le has pedido a Dios o a la vida que te dé? Y generalmente has pedido sin pensar si lo mereces o simplemente lo recibimos, pero aún siendo así, deben de ser consciente de que lo debes.
¿Has hecho algún inventario de tu vida? Hablamos de lo que has hecho, de lo que tienes, de lo que das, de lo que te mereces.
Si todos hiciéramos ese ejercicio, tal vez podríamos descubrir que tenemos más de lo que merecemos y por eso, generalmente lo perdemos, ya que valorar lo que tenemos (que generalmente es resultado de lo que hacemos), es mucho más difícil que aceptar nuestros errores.
Si has actuado en tu vida en pro de los demás, seguramente en tu banco hay muchas deudas en una cartera vencida, que seguramente en algún momento de la vida podrás cobrar efectivamente; de la misma forma si en el camino has ido obteniendo préstamos que nunca has cubierto, en algún momento tendrás que pagarlos.
Si esta fuera nuestra filosofía de la vida, no albergaríamos en nuestros corazones rencores ni venganzas, sólo la fe de que la vida cobrará en algún momento su parte, con intereses.
La paciencia es una gran virtud, no ha porque complicarse la vida cargando costales de hechos pasados que lastiman tu andar ya que generalmente construimos sobre lo vivido, es decir, casi siempre tomamos como punto de partida nuestras experiencias pasadas para iniciar una nueva; ciertamente aprendemos del pasado para no caer en los mismo errores, pero debemos considerar que los contextos, las personas y las emociones son cambiantes a cada momento.
Limpia tu banco de aquellos que te deben, esas deudas “impagables”, déjalas, la vida cobrará las facturas correspondientes; realiza tu inventario personal y actualiza las deudas que tú tienes y págalas o tenlas presentes.
La vida siempre es justa, al final sólo obtenemos lo que hemos sembrado en el camino, por tal motivo no tienes que tener en tu alma y en tu mente, más que lo que has ido sembrando… reza el refrán: “Si siembras tormentas, cosecharás tempestades”.
Vero Moreno
¿Cuántas veces le has pedido a Dios o a la vida que te dé? Y generalmente has pedido sin pensar si lo mereces o simplemente lo recibimos, pero aún siendo así, deben de ser consciente de que lo debes.
¿Has hecho algún inventario de tu vida? Hablamos de lo que has hecho, de lo que tienes, de lo que das, de lo que te mereces.
Si todos hiciéramos ese ejercicio, tal vez podríamos descubrir que tenemos más de lo que merecemos y por eso, generalmente lo perdemos, ya que valorar lo que tenemos (que generalmente es resultado de lo que hacemos), es mucho más difícil que aceptar nuestros errores.
Si has actuado en tu vida en pro de los demás, seguramente en tu banco hay muchas deudas en una cartera vencida, que seguramente en algún momento de la vida podrás cobrar efectivamente; de la misma forma si en el camino has ido obteniendo préstamos que nunca has cubierto, en algún momento tendrás que pagarlos.
Si esta fuera nuestra filosofía de la vida, no albergaríamos en nuestros corazones rencores ni venganzas, sólo la fe de que la vida cobrará en algún momento su parte, con intereses.
La paciencia es una gran virtud, no ha porque complicarse la vida cargando costales de hechos pasados que lastiman tu andar ya que generalmente construimos sobre lo vivido, es decir, casi siempre tomamos como punto de partida nuestras experiencias pasadas para iniciar una nueva; ciertamente aprendemos del pasado para no caer en los mismo errores, pero debemos considerar que los contextos, las personas y las emociones son cambiantes a cada momento.
Limpia tu banco de aquellos que te deben, esas deudas “impagables”, déjalas, la vida cobrará las facturas correspondientes; realiza tu inventario personal y actualiza las deudas que tú tienes y págalas o tenlas presentes.
La vida siempre es justa, al final sólo obtenemos lo que hemos sembrado en el camino, por tal motivo no tienes que tener en tu alma y en tu mente, más que lo que has ido sembrando… reza el refrán: “Si siembras tormentas, cosecharás tempestades”.
Vero Moreno
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