
En la actualidad el rol de mamá ha cambiado significativamente. Antes las madres eran amas de casa, dedicadas a tener hijos, cuidarlos, querer a su marido y hacerse cargo de su casa.
Actualmente en México existen 22 millones 800 mil mujeres que son madres y, de ellas, 10 millones 400 mil trabajan; todas mayores de 12 años y todas con una escolaridad promedio de ocho años según el INEGI, quien señala además, que todas hacen trabajo doméstico.
Las tendencias de disolución conyugal, sea ésta por causas voluntarias (separación o divorcio) o involuntarias (viudez), inciden en una gama de arreglos familiares entre los que destaca la formación de hogares monoparentales, los que generalmente están encabezados por mujeres.
La proporción de mujeres viudas ha tendido a disminuir por un descenso significativo de la mortalidad sin embargo, la proporción de mujeres separadas y divorciadas se incrementó lenta pero sistemáticamente a lo largo del siglo XX, debido a que las mujeres han buscado espacios de superación al incrementar su cultura y luchar por sus derechos e igualdad.
En discusión con un grupo de amigos llegamos a la conclusión de que una de las causas más comunes de divorcio es la infidelidad y/o la rutina (generalmente una cosa deriva en la otra). Antes las madres soportaban la infidelidad (actividad común entre los hombres machistas), la violencia intrafamiliar y el alcoholismo de su pareja, todo esto con tal de llevar su matrimonio “hasta que la muerte los separe”.
Hoy las mujeres podemos ser madres con o sin pareja y ser felices. Aún luchando contra las limitantes de nuestra sociedad, las pocas oportunidades para las madres solteras, los trabajos mal remunerados y el poco tiempo para atender a los hijos adecuadamente por las jornadas de trabajo existentes. A pesar de estas circunstancias, las mujeres han conseguido sostener a familias completas y formar hijos de bien.
Definitivamente, nuestras madres siguen siendo los pilares de la sociedad mexicana, una sociedad moderna donde el estereotipo de la madre sumisa está por pasar al olvido para dar paso a la mamá actual que se desarrolla, trabaja y convive con sus hijos, pero que además se divierte y tiene una vida social activa.
Ojalá algún día encontremos el equilibrio familiar y podamos vivir relaciones maritales en armonía, y me refiero a “equilibrio” debido a que deberíamos rescatar los valores de respeto, tolerancia, confianza, solidaridad y amor de las familias, combinándolo con los deberes de la casa, el trabajo y la diversión con los hijos y con la pareja… pero este es otro tema a desarrollar en otra ocasión. Nos vemos en el siguiente coyotearte.
Vero Moreno Fuente: CONAPO e INEGI, 2006.
Actualmente en México existen 22 millones 800 mil mujeres que son madres y, de ellas, 10 millones 400 mil trabajan; todas mayores de 12 años y todas con una escolaridad promedio de ocho años según el INEGI, quien señala además, que todas hacen trabajo doméstico.
Las tendencias de disolución conyugal, sea ésta por causas voluntarias (separación o divorcio) o involuntarias (viudez), inciden en una gama de arreglos familiares entre los que destaca la formación de hogares monoparentales, los que generalmente están encabezados por mujeres.
La proporción de mujeres viudas ha tendido a disminuir por un descenso significativo de la mortalidad sin embargo, la proporción de mujeres separadas y divorciadas se incrementó lenta pero sistemáticamente a lo largo del siglo XX, debido a que las mujeres han buscado espacios de superación al incrementar su cultura y luchar por sus derechos e igualdad.
En discusión con un grupo de amigos llegamos a la conclusión de que una de las causas más comunes de divorcio es la infidelidad y/o la rutina (generalmente una cosa deriva en la otra). Antes las madres soportaban la infidelidad (actividad común entre los hombres machistas), la violencia intrafamiliar y el alcoholismo de su pareja, todo esto con tal de llevar su matrimonio “hasta que la muerte los separe”.
Hoy las mujeres podemos ser madres con o sin pareja y ser felices. Aún luchando contra las limitantes de nuestra sociedad, las pocas oportunidades para las madres solteras, los trabajos mal remunerados y el poco tiempo para atender a los hijos adecuadamente por las jornadas de trabajo existentes. A pesar de estas circunstancias, las mujeres han conseguido sostener a familias completas y formar hijos de bien.
Definitivamente, nuestras madres siguen siendo los pilares de la sociedad mexicana, una sociedad moderna donde el estereotipo de la madre sumisa está por pasar al olvido para dar paso a la mamá actual que se desarrolla, trabaja y convive con sus hijos, pero que además se divierte y tiene una vida social activa.
Ojalá algún día encontremos el equilibrio familiar y podamos vivir relaciones maritales en armonía, y me refiero a “equilibrio” debido a que deberíamos rescatar los valores de respeto, tolerancia, confianza, solidaridad y amor de las familias, combinándolo con los deberes de la casa, el trabajo y la diversión con los hijos y con la pareja… pero este es otro tema a desarrollar en otra ocasión. Nos vemos en el siguiente coyotearte.
Vero Moreno Fuente: CONAPO e INEGI, 2006.
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